Ningún cero a la izquierda
Antes que nada, quisiera pedirle disculpas Hermelinda. Me imagino la costumbre que ya tenía de madrugar los lunes, y con la pava y el mate, sentarse a leer. Solo se ha demorado dos días más, y fue porque queríamos ser precisos con la información.
Dejemos todo tipo de seudo-apología y pasemos a lo que nos interesa. Y eso es el escenario latinoamericano.
El domingo se cerró la segunda vuelta electoral en Ecuador. Las cosas no pintaban bien para Rafael Correa, el candidato de izquierda, porque la diferencia que tenía por sondeos era mínima y muy criticada por sus opositores. Alvaro Noboa, el otro candidato presidencial, tildaba de tendenciosas las encuestas, y se proclamaba como el triunfador. Claro que lo
hacía por una razón entendible: era la tercera vez que buscaba la presidencia.
Finalmente, el economista de izquierda (bolivariano y amigo de Hugo Chávez) asumirá el 15 de enero de 2007, cuando Alfredo Palacio deje el Gobierno.
Imagino Hermelinda que a esta altura se estará preguntando: ¿Qué tendrá de interesante todo esto? Poco; mucho.
El año 2006 había comenzado con un aire renovador, para las corrientes de izquierda y centro izquierda. Desde que Evo Morales ganó en Bolivia y Michelle Bachelet en Chile, la palabra populismo ya molestaba en los oídos. Luego entre Colombia y Perú (triunfos de Alvaro Uribe y Alan García, respectivamente), como que emparejaban las cosas. La sorpresiva primera vuelta en Brasil, y el embate de Luiz Inacio Lula Da Silva, en el ballottage iban encauzando el bravo río zurdo.
A la vera de este río aguardan los presidentes de Argentina, Néstor Kirchner; Uruguay, Tabaré Vázquez y Paraguay, Nicanor Duarte Frutos, sus futuras elecciones.
Entonces qué faltaba para que el torrentoso río se convierta en algo más: faltaban Ecuador, México, Nicaragua y Venezuela. Cada uno de estos países, van marcando el perfil de la América en desarrollo, en búsqueda de su revolución.
Lo de Ecuador abrió esta nota. México y Nicaragua, afrontan desafíos interesantes: el primero, una posible revolución popular en un estado del sur por los constantes sufrimientos y un estado escindido por dos corrientes gobernantes –una declarada por un tribunal, la otra por el pueblo-; el segundo, imponer un presidente sandinista (Daniel Ortega) amigo de Fidel Castro, por lo tanto enemigo de EE. UU.
Sí Hermelinda, Venezuela quedó al final -aunque sea quien desencadenó esto- sólo porque parece lo más fácil de entender: Chávez será reelegido y continuaremos con el proceso bolivariano en América Latina.
Dejemos todo tipo de seudo-apología y pasemos a lo que nos interesa. Y eso es el escenario latinoamericano.
El domingo se cerró la segunda vuelta electoral en Ecuador. Las cosas no pintaban bien para Rafael Correa, el candidato de izquierda, porque la diferencia que tenía por sondeos era mínima y muy criticada por sus opositores. Alvaro Noboa, el otro candidato presidencial, tildaba de tendenciosas las encuestas, y se proclamaba como el triunfador. Claro que lo
hacía por una razón entendible: era la tercera vez que buscaba la presidencia.Finalmente, el economista de izquierda (bolivariano y amigo de Hugo Chávez) asumirá el 15 de enero de 2007, cuando Alfredo Palacio deje el Gobierno.
Imagino Hermelinda que a esta altura se estará preguntando: ¿Qué tendrá de interesante todo esto? Poco; mucho.
El año 2006 había comenzado con un aire renovador, para las corrientes de izquierda y centro izquierda. Desde que Evo Morales ganó en Bolivia y Michelle Bachelet en Chile, la palabra populismo ya molestaba en los oídos. Luego entre Colombia y Perú (triunfos de Alvaro Uribe y Alan García, respectivamente), como que emparejaban las cosas. La sorpresiva primera vuelta en Brasil, y el embate de Luiz Inacio Lula Da Silva, en el ballottage iban encauzando el bravo río zurdo.
A la vera de este río aguardan los presidentes de Argentina, Néstor Kirchner; Uruguay, Tabaré Vázquez y Paraguay, Nicanor Duarte Frutos, sus futuras elecciones.
Entonces qué faltaba para que el torrentoso río se convierta en algo más: faltaban Ecuador, México, Nicaragua y Venezuela. Cada uno de estos países, van marcando el perfil de la América en desarrollo, en búsqueda de su revolución.
Lo de Ecuador abrió esta nota. México y Nicaragua, afrontan desafíos interesantes: el primero, una posible revolución popular en un estado del sur por los constantes sufrimientos y un estado escindido por dos corrientes gobernantes –una declarada por un tribunal, la otra por el pueblo-; el segundo, imponer un presidente sandinista (Daniel Ortega) amigo de Fidel Castro, por lo tanto enemigo de EE. UU.
Sí Hermelinda, Venezuela quedó al final -aunque sea quien desencadenó esto- sólo porque parece lo más fácil de entender: Chávez será reelegido y continuaremos con el proceso bolivariano en América Latina.
Carne Cruda




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